6 mar. 2017

Bujias de Pasión

Capítulo 6 




Como de costumbre, no había mucha gente en el local de Bossi. Estaban los que debían estar, los de siempre, a los que Robert se refería con calificativos como "los elegidos", "los guay", "los no va más", y Valeria le corregía con lo de "vips" o "importantes". Era el lugar de moda, allí donde toda la gente con dinero, de clase social alta, o simplemente con cierta influencia, iba a tomarse algo.
            Nada más entrar comenzaron los saludos a ambos. En realidad a quien saludaban era a ella, porque Robert precisamente no se caracterizaba por frecuentar demasiado aquel sitio. Se sentaron a una mesa cerca de la pista de baile, lo que dio a entender que tarde o temprano habría que mover el cuerpo al ritmo de la música. Robert detestaba bailar, pero hasta él mismo reconocía que se le daba muy bien, y en más de una ocasión, fue un arma irresistible a la hora de conquistar a una mujer.
            —¿Has visto quién está en la mesa de la esquina?—dijo Valeria hablándole bajito a Robert.
            —¿Qué mesa?—Robert se giró para buscar al misterioso personaje y prestó atención—¿Quién?
            —¡Robert!—le chistó Valeria—No seas tan descarado, por favor.
            —Dime, cariño—Robert miró unos segundos más tratando de identificar algún rostro conocido, pero no le sirvió de nada, por lo que recobró su posición inicial y miró a su chica—¿Quién se supone que hay?
            —Desde luego...—Valeria suspiró resignada—. Llevas tanto tiempo aislado en tu mundo que te has desconectado de la vida real, mi amor.
            —¿Me lo vas a decir o no?—Robert la miró entrecerrando los ojos—. Porque te aseguro que realmente no me importa demasiado...
            —Es el señor Michael Baxter, el dueño de la empresa que tu padre intenta absorber—le dijo Valeria echándose hacia delante para no tener que alzar la voz.
            —¿Qué?—Robert la miró sorprendido y algo desconcertado—. ¿Y cómo es que tú sabes eso?
            —Porque tu padre me lo contó hace unos días, y con razón, tú no le haces ni caso—Valeria se pudo en modo sermón—. Deberías preocuparte por lo que algún día será tuyo, ¿no te parece?
            —Cariño...—Robert alzó la mano para reclamar la atención del camarero—. No pienso hablar otra vez de lo mismo, y te lo digo en serio, como sigas por ahí, me tomaré una copa y me marcharé.
            —Está bien, está bien—Valeria advirtió que hablaba muy en serio—. Disfrutemos de la noche, de todas formas lo que te digo te entra por un oído y te sale por el otro.
            —¿Qué vas a tomar, cariño?—Robert preguntó a Valeria en cuanto el camarero se colocó al lado de su mesa.
            —Un Martini Sapphire, por favor, Mario ya sabe cómo me gusta—contestó Valeria dirigiéndose al camarero, que tomó nota en su tablet y se giró hacia Robert.
            —Para mí un Tom Collins, pero bajo en alcohol, por favor—cuando el camarero se alejó miró sonriente a Valeria—. Cómo te gusta la vida cara, ¿eh?
            —Gustarme no...¡Me encanta!—sonrió coqueta—. Y eso que aquí no hacen el original.
            —Menos mal...porque entonces no sé cómo íbamos a pagarlo—Robert soltó una carcajada al recordar que un día miró por internet el precio de aquel cóctel en su versión original.
            —Podrías sin problema si no fueras tan cabezota—soltó Valeria, aunque se percató enseguida de su inapropiado comentario—. ¡Uy! Perdón, olvida que he dicho nada, cariño.
            El resto de la velada transcurrió como siempre, Valeria disfrutando al máximo de todo, y Robert, sobrellevándolo como buenamente podía, y claro está, sin poder evitar pasarse un buen rato en la pista de baile.
*   *   *
            —¡Cariño! ¿Aún estás en la cama? Vamos, hija, levántate ya que mi cuerpo está pidiendo el segundo desayuno, y lo está pidiendo incesantemente—la madre de Valeria subió la persiana y tiró de las sábanas como cuando su hija  era pequeña.
            —¡Mamá!¡Por dios! Anoche me acosté tarde—Valeria se tapó la cabeza con la almohada.
            —¿Estuviste de fiesta?—la interrogó—. Con Robert, espero...
            —Sí, mamá, con Robert...—el tono de Valeria denotaba el hartazgo que le producía su madre con ese tema.
            —Muy bien, hija, es lo que tienes que hacer—le contestó orgullosa su madre—. Y ahora levanta, ¡vamos!
            —Que ya voy...
*   *   *
            —Un cappuccino, un zumo de naranja natural y uno de esos cruasanes con jamón serrano y queso, y no te olvides de la sacarina—la madre de Valeria pidió al camarero sin mirarlo, estaba con la vista fija en su hija—. ¿Qué tal con Robert? ¿Fuisteis al Bossi?
            —Yo quiero otro cappuccino, y nada más. Gracias—pidió Valeria intentando con una sonrisa arreglar el menosprecio de su madre para con el muchacho—. Sí, estuvimos ahí, y con Robert como siempre, muy bien.
            —No me has contado cómo fue el almuerzo con tus suegros... Perdón, futuros suegros—una sonrisa de satisfacción se dibujó en la cara de su madre.
            —Todo fue genial, ya sabes que me adoran, sobre todo el señor Andrews. Está más que convencido de que soy la mujer perfecta para su hijo, y espera que yo lo encarrile.
            —Es que eres la mujer perfecta para él, que no te quepa duda de ello, ¿entendido?—su madre reafirmaba con gestos cada palabra que decía—. ¿Encarrilarlo? No me digas que Robert sigue con los pájaros en la cabeza...
            —Por desgracia sí—Valeria dejó escapar un suspiro—. Sigue empeñado en alejarse de los planes de su padre y vivir a su manera.
            —Una cosa es que quiera vivir aparentando ser una persona de clase media aunque esté muy por encima, y otra cosa es desafiar a su padre y arriesgarse a quedarse sin nada. No puedes permitir eso, hija.
            —En ello estoy, mamá. No me atosigues, por favor, sé muy bien lo que tengo que hacer.
            —Sé que lo harás, cariño.
*   *   *
            Valeria y su madre se despidieron en la calle y tomaron direcciones opuestas. La hija cogió su móvil para llamar a Robert, la madre se dirigió a su estudio de diseño de moda, donde pasaría el resto de la mañana perdiendo el tiempo de una u otra forma. Hacía muchos años que su negocio comenzó a ir a menos, tanto que prácticamente era un residuo que solo ocasionaba pérdidas, pérdidas que sufragaba la pensión de jubilado de su marido, un ex director de banca.
            —Buenos días, mi amor, ¿Qué tal la mañana? ¿No me echas de menos?—preguntó poniendo voz de niña buena—. Porque yo a ti sí…
            —Hola, cariño—respondió Robert—. Estoy liado con mi proyecto, ya sabes, mil cosas por hacer y tengo la impresión de que me faltará tiempo para todo.
            —Es decir, que ni acordarte de mí, ¿no? A veces parece que ese dichoso proyecto tuyo es más importante que yo…
            —No empieces, cariño…
            —Bueno, vale, pero al menos esta tarde nos veremos, ¿verdad? O a la noche, cuando tú prefieras.
            —Lo cierto es, que si no te importa, cariño, hoy querría dedicarlo por completo a darle un buen empujón a esto…—Robert ya se imaginó la respuesta y reacción de su chica.
            —¡¿Me lo estás diciendo en serio?!
            —Sabes que siempre hablo en serio cuando me refiero a cosas importantes… No debería extrañarte tanto.
            —Está bien, Robert, no pienso discutir… No, me lo pasé muy bien ayer como para fastidiarlo todo en un momento—pareció serenar el tono—. Te propongo una cosa. Yo te dejo en paz hoy, y a cambio el fin de semana lo dedicas en exclusiva a mí, ¿vale? Quiero que me lleves al parque de atracciones…
            —¿Al qué?
            —Ya me has oído, no me hagas repetirme. ¿Trato hecho?
            —De acuerdo. Trato hecho—Robert accedió, era la única forma de tener aquel día para él y su proyecto; y claro, acercarse a ver qué tal iba la reparación de su moto.
            —¡Genial! Pues nos vemos mañana. Trabaja mucho, mi vida—respondió satisfecha—. ¡Un besito!
            —Hasta mañana, cariño. Otro para ti

2 comentarios:

  1. Nose por que pero Valeria me cae muy mal ya le he cogido fastidio es demasiado superficial y material..la creí diferente al principio... pero bueno hay que esperar que rumbo toma esta trama....(Emoción Palpable)

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  2. Ohh!! Que interesada es Andrea... Algo me dice que está tramando un arduo plan para que Roberto no se le escape... Pero habrá que esperar.

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