1 ago. 2015

Mi primer San Valentín :)

Hola chicas estaba mirando las antologías que he participado y por el momento solo he participado en 2. Me gustaría dar las gracias a abby por contar conmigo en las 2 :) Ya sabes la siguiente me animo también que ya tengo la idea jajajajaa 

Mi primer san valentín. Esta historia va por una historia que teníamos en mente y me animé ha hacerlo de su primer san Valentín Juntos :) 

Hola soy Esther, aunque todos me conocen como Minny y llevo 3 meses con mi novio Alberto pero le llamamos Al. Hoy vamos a pasar nuestro primer San Valentín juntos. Uf, qué nervios tengo ya. Esta mañana Al me ha mandado el WhatsApp y no paro de darle vueltas al coco pensando a dónde vamos a ir. Lo único que me ha dicho es: Te recojo a las 8:00pm, ponte más guapa de lo que eres. Y con eso casi me causa un infarto, lo juro. La tarde la paso de compras en mi tienda preferida. Llevando ropa interior súper sexy, unos zapatos de tacón alto y como no, no podría faltar un vestido espectacular. Una vez terminada las compras falta lo más importante, ponerme guapa. Primero me voy a la peluquería y me hago las uñas y me pongo lo más guapa que puedo estar… Llego a mi casa, miro el reloj y me asusto ¿Las 7 de la tarde? No puede ser, estoy muy atrasada y de inmediato me vuelvo loca porque tengo una hora para prepararme y yo necesito más. Suelto las bolsas en mí cuarto y saco mi pedazo vestido, mis zapatos y mi lencería; lo pongo todo ordenadito encima de la cama y me meto corriendo en la ducha Argg, el agua sale fría; Diosss con la prisa quién me mandaría a no esperar que salga el agua caliente. Ahora me acuerdo de mi madre cuando me decía: “Vísteme despacio que tengo prisa”, pero ahora no tengo tiempo para esperar, a las ocho viene Al y todavía me queda vestirme y peinarme. Salgo de la ducha corriendo y me voy a mi cuarto que está calentito ya que puse la estufita. Dios que augustito se está… Primero me pongo mis medias y la engancho con una liga para estar toda sexy, me pongo el vestido que me queda súper bien —para qué decir lo contrario—, me pongo mis complementos, los pendientes que me regalo Al el día que hicimos nuestro primer mes, mi pulsera de la suerte y un poquito de colonia de Sexy 212 de Carolina Herrera que huele súper bien y me arreglo el pelo. Pegan a mi puerta, ya está aquí qué nervios. Solo espero que no me lleve en moto porque voy a enseñarle toda la puerta del triunfo a toda Málaga. Sin hacerlo esperar más abro la puerta y me quedo con la boca abierta, ¿cómo puede estar tan guapo? Dios, me he quedo sin habla cuando lo veo con ese traje de chaqueta su camisa blanca y puff esos pantalones que le marca todo, lo miro y parece que a él le pasa lo mismo ya que se ha quedado mirando y no me dice nada. Como puedo le saludo ya que mis piernas no responden a mi cerebro y le obligo a andar para saludarlo como se merece. Me acerco a él mirándolo a los ojos y le doy un beso, Al me agarra y hace el beso más duro, se separa mirándome a los ojos y me dice: —Dios mi Minny, estás divina para lo que tengo planeado hacer contigo esta noche —me besa de nuevo esta vez agarrando mis pechos y yo gimo—. Venga, vamos a salir porque si no te aseguro de que no llegamos al sitio donde vamos. Le hago un gesto con la cabeza diciéndole que nos podemos ir cuando quiera, cojo mi chaqueta, mi bolso, mis llaves y cuando voy a coger mi móvil me dice que no, que hoy no hay móvil hoy es una noche para nosotros dos. Trato de no protestar ya que pienso que en todo momento puede haber una emergencia, pero no quiero discutir con él así que me deshago de la idea de abrir la boca. Cierro mi puerta y esperamos al ascensor el cual tarda una eternidad en subir, por fin llega el ascensor y veo que pulsa para ir al garaje. —¿Vamos a ir en moto? —le pregunto mirándolo a sus bellos ojos. Me mira y me hecha esa sonrisa que hace que mi cuerpo tiemble. —Esta noche vamos en el coche que tenía aparcado en casa de mi madre. Pensé que no era buena opción ir en moto hoy —me mira el cuerpo y dice—. No quiero que toda Málaga vea lo que es mío. Bajamos al garaje y me quedo aboba. ¡guau! Pedazo de mercedes tiene. Lo rodeo y lo miro pasándole la mano suavemente para no arañarlo. Me encanta los coches y al momento pienso, ¿cómo sería montárselo en este coche? Me reprendo y digo que no puedo estar todo el día pensando en sexo pero es que con ese cuerpo y esa sonrisa no puedo pensar otra cosa. Me invita a subirme como un buen caballero que es y después rodea el coche para sentarse en el lado del conductor, me mira y sonríe; sabe en lo que estoy pensando, es como si pudiera leerme la mente. —Eres transparente, por eso sé lo que estás pensando. Tal vez más tarde puedas averiguar cómo sería eso por ti misma —se queda mirándome fijamente y me continúa—. Si eres buena después a la vuelta lo puedes llevar. —¿Sí? —le pregunto sorprendida. Me mira y se ríe. —Si te comportas como debes lo harás. Arrancamos y salimos muy rápidamente del garaje, le miro y le y no puedo evitar lanzar mis preguntas. —¿A dónde vamos? Me mira sonriente mientras me aconseja dulcemente. —Déjate llevar y no preguntes hoy será nuestra noche. Vamos todo el camino con nuestras manos cogidas mientras yo mirando por la ventana para saber si más o menos puedo ir reconociendo el camino para saber dónde me lleva. Como siempre él me dice no seas impaciente cuando lleguemos lo veré, le hago un gesto como diciendo que perfecto aunque en verdad no lo esté; me pueden los nervios y no me gustan no saber dónde voy porque soy impaciente. Eso de no saber dónde voy a la vez me encanta y a su vez me pone súper nerviosa Voy mirando por la ventana y veo que vamos para la autovía y que pasamos Torremolinos, Benalmádena, Fuengirola. —¿Queda mucho? —pregunto mirándolo. Hemos recorrido un montón. Me mira sonríe y mientras me dice: —No seas impaciente Minny, ya vamos a llegar. Me quedo un rato mirando por la ventana y veo que hay un pedazo restaurante. Le miro como diciendo “¿Venimos aquí?” Sólo sonríe y no me dice nada. —Ya, por favor dime que aquí venimos. Se ve que está muy lindo todo. Me conoces Al, y soy impaciente a más no poder. —Quiero que esta noche sea especial, cariño. Déjate llevar y disfruta que he estado días preparando todo esto para que nunca olvides nuestro primer San Valentín. Se me caen las lágrimas y él muy delicadamente me las quita con un dedo. —Estás guapísima, no llores que el maquillaje se va a ir y tienes que estar divina para que todos vean la mujer más bonita que me acompaña esta noche. Suspiro y me doy el visto en el espejo que está en el coche. Como puedo me arreglo el maquilla y sonrío de oreja a oreja. ¡Listo, ya podemos ir a divertirnos! Salimos, él le da las llaves al aparca-coche y me da un beso. —Disfruta de esta noche porque te quiero y desde que llegaste a mi vida la has llenado de felicidad. Cada día a tu lado son los más bonitos de mi vida y te mereces esta noche… Le corto, ahora tengo que hablar yo. —Nos lo merecemos los dos porque tú has llenado mi vida de luz, y te amo con locura. Eres la locura más maravillosa que hice aquel día. Y te amo con mi alma. Os preguntareis como conocía Al, a ver os lo resumo. Estaba llegando de compras a la tienda que siempre voy a comprar mi ropa y al llegar por el garaje vi una pedazo de moto. Por suerte que el aparcamiento de ella era el que estaba al lado mía y por regla de tres esa plaza correspondía a mi vecino, me arreglé como pude en el ascensor y me decidí pegar para presentarme. Imagínese mi cara cuando vi a un pedazo de hombre. Sí, sí pedazo... Moreno, ojos verdes, un cuerpo de infarto solo con una toalla porque le interrumpí su ducha. En ese momento toda mi ropa cayó al suelo y él vio mi tanga rojo, fue más rápido que yo al cogerlo y me dijo que ese me lo quería ver puesto, así con esa locura fue como conoció al amor de mi vida. Sí sí, como lo habéis leído es el amor de mi vida, la persona por la cual me levanto feliz día tras día, bueno también gracias a mi hijo que es lo más bonito que tengo y lo mejor que me pasó. Al me mira y se me dice algo bastante gracioso. —Al llamando a Minny, ¿dónde estás ahora mismo? Le miró y me acerco y le doy un beso mientras le expreso cuando le amo. Entramos en el restaurante y tenemos el sitio más alejado de miradas y una mesa muy cuqui decorada. Le miro y le sonrío, me devuelve la sonrisa asegurándome que va a encantarme. Como un buen caballero retira mi silla para que pueda sentarme y me da un beso. Él se sienta en la silla de enfrente y al momento tenemos al camarero para servirnos. Al le pide un vino, —aunque yo no soy de vino, pero hoy no le voy a decir que no para plan de beber coca-cola en una cena de San Valentín y menos en donde estamos—, le dejo que elija el vino que a él le gusta y nos volvemos a quedar solos. Me quedo mirándolo y en ese momento pone una mano sobre la mesa para que le dé mi mano y yo se la doy. —Nena, ¿tienes frío? Estás helada. —No, es que estoy nerviosa y por eso tengo las manos frías. A los cinco minutos viene el camarero con el vino metido en un cubo, si he dicho cubo porque es primera vez que vengo a un sitio de pijos y no sé cómo se llama. El camarero le echa un poquito en un vaso, Al coge la copa la mira, la mueve y lo huele. Una vez terminado el procedimiento Al lo saborea y le da el visto bueno al camarero para servirnos, una vez que nos sirve a ambos se va. De nuevo nos quedamos a solas y Al no para de mirarme. —¿Te gusta? Yo levanto la vista de sus ojos y miro para todos los lados y sonrío dejándole ver que estoy súper contenta —No solo me gusta, me encanta. Gracias por traerme aquí, mi amor. El camarero nos trae la carta y cuando veo todo lo que hay se me viene en mente una de mis fantasías que tengo, comer ostras mientras nos metemos mano. Uf, solo de pensarlo ya tengo el tanga mojado. Le pongo una sonrisa traviesa, le guiño el ojo y le pido al camarero media de ostras, cuando lo digo Al me mira y sonríe porque seguro que como siempre sabe en lo que estoy pensando. —Por ahora eso es todo —le dice al camarero y éste se retira. —¿Cómo fue tu día? —le pregunto para interrumpir el pequeño silencio que se ha formado entre nosotros. —Bueno nena, sinceramente he tenido un día duro, pero que verte feliz recompensa los dos días de servicio que tuve que pagar para darte esto. Muy disimuladamente acerco la silla para ponerme a su lado no me gusta estar tan lejos de él, me encanta olerlo y tenerlo a mi ladito. Cuando veo que estoy a la distancia adecuada disimuladamente empiezo a tocarlo por debajo de la mesa; con el primer contacto se me queda mirando con la mirada que me dice: “Cari que nos conocemos, pero me deja hacer eso”. Le hago caso omiso y estando en alerta disimuladamente voy tocando sus muslo y veo como le sale un suspiro. Me acerco a él y le susurro en el oído: —Quiero jugar un ratito, por favor. Quiero recompensarte por los días fuertes de trabajos que tuviste. Me separo de él para ver su reacción, al principio se sorprende pero pronto él también empieza a tocarme el muslo debajo de la mesa, al momento aparece el camarero con nuestro plato de ostras, nos miramos y nos reímos. Empiezo a provocarlo mientras voy comiendo y él tiene la mirada fija en mí esperando mi próximo movimiento. En ese momento le acerco la ostra y muy sensualmente le doy de comer, veo cómo la saborea y me imagino que está entre mis piernas, siento una corriente por toda mi espalda, ahora es él quien me da de comer a mí. Dios yo no imaginaba que dar de comer fuera tan erótico y me pondría tan caliente. Mientras vamos comiendo, vamos bebiendo más vino y vamos subiendo la temperatura de nuestro reservado. En ese momento Al se acerca a mi oído y me dice muy bajito: —Nena estás caliente, si pudiera te haría el amor encima de la mesa, te dejaría desnuda y comería de tu cuerpo. Al principio me quedo sorprendida pero al momento mi cabeza está diciéndome que le diga que lo hagamos. Quiero que coma en mí o que me coma a mí, pero que haga algo porque estoy desatada; me acerco a él y le digo que lo haga, me mira sorprendido se ríe y me dice que este no es el lugar que conoce un sitio donde podemos probarlo pero que este no es el momento, le bajo la mirada desilusionada porque tengo unas ganas locas de que me coma, que coma o que me haga lo que él quiera. Terminamos de comer entre tocamientos debajo de la mesa y me pregunta que si quiero postre. —El postre que yo quiero no está en el servicio de menú de este restaurante —le respondo suavemente. Me acerco a su oído y continúo—. El postre que yo quiero está a mi lado y en este momento no puedo comérmelo. Con una mirada llama al camarero y pide la cuenta, cuando el camarero llega con la cuenta deja el dinero y le das las buenas noches. El camarero nos sonríe y nos da también las buenas noches. Llegamos afuera del restaurante y en cuanto nos ve el aparca-coche nos trae nuestro mercedes. Sí, sí he dicho nuestro porque ese coche lo voy a llevar yo como me llamo Esther, jajaja. En ese momento voy a subirme por el lado del conductor pero Al me para en seco. —Aún no, nena. Cuando voy a replicarle me detiene. —Todavía la noche no ha terminado, prometo que cuando volvamos a casa conducirás tú, pero por ahora me limitaré hacerlo yo. Veo que se dirige para la playa y aparca cerquita. —¿Quieres dar un paseo? —bajo la mirada hacia mis tacones para decirle que con estos 10 centímetros no puedo ir muy lejos, pero me interrumpe—. Los puedes llevar en la mano, pero si lo quieres dejar en el coche también es una buena opción. Ven conmigo, nos divertiremos mucho. Él me llevará a la playa, me gusta la idea de sentirme entre sus brazos, me quito los zapatos y los pongo en la parte de atrás para que coja la indirecta que quiero que me lleve en brazos. Mientras vamos por la calle nos vamos hinchando de reír entre las copitas, y que nos lo pasamos súper bien juntos. No paramos de reír hasta que llegamos a la playa. —Princesa creo que ya puede usted caminar. Lo miro con cara de pena. —¿Un bombero con esos brazos, esos musculo no puede llevar un ratito más a esta chica sin zapatos? Creo que sería por una buena causa. Al me mira se ríe y asiente aclarándome que me llevaría al fin del mundo si se lo pidiese. Me acerco a su boca y le beso, pero no un beso normal es un beso suave nuestras lenguas se buscan y nos saboreamos en ese momento él se sienta en la arena y conmigo en brazo seguimos besándonos y tocándonos. En ese momento Al se separa y me dice que este no era el lugar donde deberíamos estar que tiene algo mejor preparado, yo no lo dejo terminar, le beso para darle a entender que ahora mismo no quiero otra cosa que sentirlo dentro mío. Nos vamos besando y nos vamos quitando la ropa que nos sobra,él en un movimiento muy dedicado pone su chaqueta sobre la arena y me tumba sobre ella, y mirándome a los ojos me vuelve a besar. —Te amo con locura, Minny. En ese momento soy la más feliz y me dejo llevar por la pasión que me invade y no logro controlar. Cuando llevamos dos horas en la playa me vuelve a coger y me dice que es hora de ir a otro sitio, vamos de camino al coche y cuando estamos cerca me vuelve a decir que todavía no volvemos a casa queda la última y la mejor sorpresa, en estos momento coge un pañuelo de la guantera, me tapa los ojos y me da un beso. No sé cuánto tiempo hemos tardado pero siento que el coche se ha parado y ya no noto su presencia en él. Lo llamo y al momento me grita desde el otro lado diciendo que está ahí. Vuelve hacia a mí y me agarra la mano, me dice que confíe en él y me vuelve a besar. Caminamos un rato hasta que escucho el ruido del ascensor, y mi sexto sentido me dice que ese ascensor no es el de nuestro bloque, entramos en él y Al me guía hasta el interior del ascensor; mis piernas me tiemblan y mis pasos son nerviosos y continúan hasta que no pueden continuar más, me muerdo el labio sin saber qué hacer. En ese momento Al se acerca a mí con un pequeño movimiento me quita el labio de mi diente y me besa, en ese momento noto o que el ascensor no hace movimiento o sube muy lentamente, no me da tiempo a pensar cuando Al se separa de mi boca y me dice nena no piense y disfruta, me guía hasta el rincón y me sube el vestido hasta mi cintura y noto que se separa, le pregunto si pasa algo y él se vuelve a besarme y me dice que estoy divina con ese conjunto que tengo puesto y que está deseando quitármelo, le sonrío y como no puedo ver donde está con una mano voy palmando hasta que llego a su miembro, le desabrocho los pantalones para poderla tocar, una vez que la tengo en mi mano con movimiento suave la voy acariciándola mientras que Al también va tocándome, en ese momento noto que Al se separa de mis labios y me dice que pare que si no lo hago no durará mucho y que aunque está disfrutando no puede mantener el ascensor mucho tiempo parado. Me coloca el vestido en su sitio, y noto que Al se aleja de mi para darle al botón para poner en funcionamiento el ascensor. Al momento escucho el ruido del ascensor y es el aviso de que hemos llegado al destino, hago el amago de quitarme el pañuelo pero Al que es más rápido que yo me detiene justo a tiempo y me dice que todavía no, que ya falta poco. Me agarra por la cintura y va guiándome hasta que noto que se para, me dice que me espere un momento que no tarda, intento poner en marcha el sexto sentido que tenemos las mujeres e intento reconocer algún olor que me resulte familiar. Al momento noto a Al detrás de mí y pasando sus manos suavemente por mis brazos va bajando mi vestido, hasta que lo tengo a mis pies. En ese momento noto unos toques en el pie y al momento me dice que lo levante para quitarme los zapatos, le hago caso, le dejo quitarme los zapatos y salgo del vestido dando un paso para adelante. Me dejo guiar hasta que noto que Al se para y lo hago yo también, en ese momento noto como me deshacen del sujetador y noto su presencia muy cerca, tan cerca que me susurra que lo estoy volviendo loco con mi conjunto que tengo puesto y me coge de la mano y me la guía para que note como lo tengo loquito. Se deshace de mi tanga y me guía hasta que me detiene y noto que mi pañuelo se va, me quedo un rato con la vista en negro hasta que puedo ubicarme, cuando por fin vuelve mi vista veo que estamos en un cuarto de baño inmenso con un jacuzzi preparado para meternos dentro, lleno de espuma, me vuelvo hacía él y le digo esto es maravilloso y le beso, me enrollo con mi piernas en su cintura y besándome el me guía hasta que nos metemos dentro del jacuzzi en eses momento me dejo llevar por toda la pasión que nos envuelve a ambos. Cuando Al nota que el agua ya se está enfriando me vuelve a coger y a llevarme hacía al dormitorio, antes de salir me dice que lo mire a los ojos y que no deje de hacerlo, le beso y es una forma de decirle que acepto. Cuando llegamos al dormitorio, Al me dice que puedo mirar, retiro mi mirada y cuando veo mi alrededor me quedo sin palabra, una habitación enorme, estamos en una de las plantas más alta del hotel en el cuál se ve la playa, y cuando termino de observar los grandes ventanales, me fijo en la cama, y me quedo sin palabra, me encuentro un corazón con rosas rojas y debajo un mensaje que me hace llorar, y a besarlo, se que está esperando mi respuesta, pero voy a ser un poco mala, ya que él me ha traído todo el camino con los ojos vendados. Empiezo a poner cara de estar pensándomelo, al momento veo que los ojos de Al se vuelven triste, y en ese momento le digo: —Mi amor claro que sí, ¿acaso lo dudas? Claro que me quiero casar contigo. Me haces la mujer más feliz del mundo. En ese momento veo que en sus ojos vuelven ese brillo, y dejándome de besar me dice que es el hombre más feliz del mundo y que es el momento de celebrarlo, en ese momento le digo que no, que necesito un momento, se queda extrañado me baja y se queda mirándome, le digo que por favor me deje su móvil, me mira me dice que nada de móvil y le digo que tengo que hacer una foto que una cosa tan maravillosa tengo que guardarlo para siempre, aunque en el fondo también él sabe que me lo voy a enviar a mi WhatsApp para enviárselo a las chicas del grupo, porque aunque alguna no nos conocemos somos todas una gran familia y Al lo sabe. A regañadientes me deja su móvil le hago un par de fotos y me la envío, ya cuando vuelva a casa se lo mandaré a las chicas, ahora es el momento de disfrutar de mi futura marido. Le devuelvo el móvil y le digo: —Futuro esposo es hora de celebrar nuestro compromiso. 


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