6 jul. 2016

Los principes azules no existen ...¿O sí?

Capitulo 3
Vuelta a empezar

                Sí, el nuevo comienzo se fue a la mierda con esa llamada, no me contestó en el instante pero después de dos Whatsapp míos más por fin lo hizo, un seco "¿Qué quieres?" Pero ahí estaba yo "Alison" la dependiente emocional para volver a realizar una llamada y caer de nuevo en la gran tela de araña. Sí, así me siento como un indefenso mosquito atrapado en la tela sin poderme mover para escapar de las garras de la enorme araña, la cual se deleita en mi sufrimiento, acercándose poco a poco a para devorarme. Quizá sea una metáfora un poco absurda, pero quiero que entendáis como me siento.

              En fin, que ahí estaba de nuevo esperando a que llegara ya que supuestamente habíamos quedado para hablar e intentar arreglar las cosas, si es que tienen alguno. Me estaba poniendo muy nerviosa a la vez que me impacientaba, ya llevaba quince largos minutos esperando y parecía una chimenea, apagaba un cigarro y encendía otro, lo cierto es que no entendía ni porque lo hacía, era algo inconsciente. ¡Vaya mierda! Esta es otra de las cosas que tengo que abandonar en mi vida el tabaco. Mientras estaba dándome a mi misma la charla le vi aparecer, en un coche nuevo, sí  totalmente nuevo ¿de dónde lo habrá sacado? Bueno no quise saber. Es mejor vivir en la ignorancia. Preparé mi bolso y salí del mío.
     
             ─ ¡Hola! ─ Digo tratando de disimular mi nerviosismo.

            ─ ¿Qué querías hablar? ─Vaya, esto sí que es ir directo al grano pienso, ni                  siquiera me saluda, viene con ganas de guerra.
             
            ─Digo yo...¿Que podríamos ir a tomar algo?


            Pero otra vez más que no se molesta ni en contestarme, mi rabia va creciendo por segundos, aunque sí que se dirige al bar que tenemos enfrente. ¡Soy tonta! Rematadamente ¡Tonta! Siempre me rebajo y él siempre me trata con el mismo desprecio ¿Qué le he hecho yo a este hombre a parte de quererle? Me viene a la cabeza Iris mientras caminamos en total silencio, ¿Qué pensaría ella si supiera dónde estoy? bueno esa no es la pregunta correcta sino ¿Con quién estoy?
     
            Llegamos al bar y sin mediar palabra aún nos sentamos en una mesa, yo le miro pero el evita mi mirada, sé que está haciéndose el duro, en el fondo quiero pensar que ese corazón, porque imagino que lo tendrá aunque esté muy profundo, siente algo por mí. Aunque analizando bien la situación jamás le he visto echar una lágrima en nuestras discusiones mientras que yo era un valle de lágrimas en todas y cada una de ellas. ¡Pero no! Algo tiene que sentir sino ¿Qué hace conmigo? En ese instante llega el camarero para preguntarnos qué queremos beber, cosa que agradezco ya que este silencio lo único que hace es incrementar mi rabia por la situación que no soy capaz de controlar y mortificarme más con mis pensamientos. Cuando al fin tenemos los dos cafés encima de la mesa yo no soy capaz de seguir torturándome y rompo el silencio.

              ─Bueno, ¿no tienes nada que decirme Daniel?

              ─ ¿Yo? Yo no tengo nada que decir, tendrás que decirlo tú, que has sido la que se ha marchado de casa y ha mandado todo a la mierda. ─Bien, ahí está su arrogancia, parece que sin ella no es el mismo pienso.

              ─¡Pues sí! Yo me he marchado de casa y sabes muy bien porque así que no te hagas el tonto.

             ─Si has quedado conmigo para discutir me marcho, estaba muy a gusto sin reproches.

             ─¿Sin reproches? ─Pregunto completamente alucinada. ─¡No me toques las narices! ─Le reprocho alterada y levantado el tono de voz. ─Sabes que no me tratas nada bien, no es justo que me trates con esa frialdad siempre. ¿Qué te he hecho yo? ¡Eh! Respóndeme.

             ─¿Qué yo te trato mal? ¡Estás loca!

             ─¿Yo estoy loca? Igual tú me vuelves loca. ¡Pero como tienes tanto morro! Pero eres consciente de que te ni siquiera me llamas ni me escribes todo te da exactamente igual...

             ─Claro que te quiero.

             ─¡Ah sí! Pues demuéstramelo. ─Le digo antes de abalanzarme sobre él para besarlo.


              Con ese beso, volvimos al principio, cuando quise darme cuenta, estábamos en su casa, besándonos desesperadamente, arrancándonos la ropa deseosos de sentir nuestros cuerpos desnudos pegados piel con piel como si nunca se hubieran sentido así. Acariciaba cada rincón de mi cuerpo haciéndome gemir y deseando con cada caricia, con cada beso sentir su miembro dentro de mí, necesitaba sentirle, sentir que de nuevo tenía el control, que volvía a ser mío. Y así hizo, se adentro dentro de mí despacio provocando en mi cuerpo un inmenso placer, acelerando el ritmo poco a poco con cada embestida, hasta hacerme llegar al clímax con una gran explosión.

             Y esté fue un nuevo comienzo en nuestra relación. Para mí a partir de ese día todo volvió a ser perfecto, el se volvió un poco más dulce y cariñoso conmigo, la cosa se estaba volviendo perfecta, lo que me hizo dejar de visitar a Iris, esa mujer no tenía razón en nada, yo puedo controlar mi vida y afrontarla y así estoy haciendo. Me siento feliz, muy feliz, creo que hice lo que debía hacer, le pese a quién le pese, aunque no va del todo como yo quisiera, porque tengo instalado un ápice de desconfianza y aún no soy capaz de dar el paso de coger de nuevo mis maletas e irme a vivir con él.

              He de confesaros que como en toda historia, no todo es de color blanco cómo nos empeñamos en creer, y existe el gris y el negro. Y sí, el ha cambiado poco, pero lo suficiente como para que yo este relaja en la relación, sí, ha comenzado y no sé ni cómo lo he conseguido a pedirme que vaya con él a los sitios, con sus amigos, en definitiva a meterme en sus planes, ¡Qué sorpresa! Pues pensé que jamás lo haría, pero me equivoqué. Lo que no sabía es lo que estaba por llegar a nuestro camino. ¡Creí que había pasado lo peor y nada malo podía llegar!


1 comentario:

  1. Hola, buen relato! me gusto mucho, sigue así
    Los ganadores del día 26 de Junio ya los has dicho?

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